la posición del ministerio frente a esto, es la siguiente: para que la educación publica sea competitiva deberá recibir ingresos de las empresas privadas para lograr ta fin, ya que el estado no cuenta con suficientes recursos para invertirle.
“Hoy un empresario contrata servicios con la universidad, pero queremos que no solo contrate, sino que invierta capital para desarrollar proyectos específicos, que se meta la mano al bolsillo y genere innovación con las universidades (...) que pongan la plata, vendan servicios, desarrollen conocimiento y ojalá ganen bastante”, explicó la ministra de Educación, María Fernanda Campo.
frente a esto la inquietud de los estudiantes es esta: ¿qué tanto ese interés privado puede chocar con la misión y con la verdadera función de las universidades? pues lógicamente si las empresas invierten en la educación publica es tras un beneficio.
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